8 de septiembre 2020 David

Hoy escuché una canción que me recordó a David, ahora todas las canciones de despedida me recuerdan a él. También recordé que cumplía años este mes, no recuerdo la fecha; nos conocimos por tan poco tiempo y aún así creo que él sí recordaría la fecha de mi cumpleaños. David quería ser Peter Pan y me pidió que fuera su Wendy Darling, no alcanzamos a practicar ese Pas de deux que buscó tanto y a veces me siento culpable por ese baile que nunca hicimos, ese almuerzo que no compartimos, esa despedida que nunca fue. Solo tenemos una foto juntos, me avergüenza recordar ese día porque me siento ridícula en mayas y tutú pero me veo tan felíz, todo el tiempo me hacía reír y si lo mirabas bien tenía alas.

16 de septiembre 2020. Sigo pensando en él y probablemente vivía y sentía mucho porque tenía esa necesidad, y sin embargo quedaron tantas cosas por hacer… Sin embargo, si se despidió de mí. Fuiste una gran amiga.

4/09/2020 El hombre del lago

Soñé una vez más con personas de rostros borrosos; caminamos por una reserva natural al atardecer pero de repente alguien grita desde un lago lodoso y profundo, me mira con terror y mientras más intenta nadar contra la corriente más rápido desaparece. Entonces me encuentro en la casa en la que crecí compartiendo luto con las personas desdibujadas a mi alrededor.

Lo detalles se van un poco con el tiempo pero sigo recordando vívidamente las sensaciones, la tristeza y las ganas de querer quedarme a vivir ahí, el frío en mi cara al abrir la ventana, la oscuridad y los murmullos de los fantasmas.

2/9/2020 La actríz rubia

Blonde de Joyce Carol Oates es un libro que empecé con bajas expectativas y terminé degustando lentamente; quería observar con detenimiento el retrato ficticio que creó la autora sobre Marilyn Monroe/ Norma Jane Baker, pero más que eso encontré una confluencia de diálogos, narraciones variadas, una escritura que de lejos parecería desordenada y sin sentido pero al fluir con la narración se encuentra una entrada a la psicología del personaje, saltos a diferentes puntos de vista y pequeños testimonios de personas que nunca se identifican y son como fantasmas que rodean la vida de la protagonista. Así va dibujando la figura mítica que la autora imagina basada en el otro lado de la pantalla, entrevistas, rumores o biografías escritas por terceros; es decir, esa vida desde el punto de vista de los fantasmas y la misma muerte, la muerte que cobra sentido en su personificación porque es quien empieza la narración desde el nacimiento de la protagonista, y lo hace así como narra la vida de los seres humanos, esperando.

Desde pequeña he sentido una fascinación por la vida de Norma Jane Baker y las distintas representaciones que han hecho sobre su persona, todas descritas por alguien más, por fantasmas o por el personaje de Marilin Monroe que pretendía una vida perfecta ante las cámaras. A pesar de todo lo que se dice que se sabe, es una mujer misteriosa que jugaba el papel de estrella de cine y que contemplaba la vida desde su verdadera personalidad. En el libro Joyce Carol Oates hace mucha énfasis en su relación con su signo zodiacal géminis, los gemelos, la dualidad, las dos personalidades que le permitieron sobrevivir o cargar con el dolor la vida que le tocó.

La lectura es una explosión, de todo, de palabras, de diálogos, de poemas, es una mezcla de imaginación y realidad y en medio de la ficción convierte a ese ícono lejanos de los años 50’s en una persona, una mujer cercana al lector, una mujer que siente, conoce, es inteligente y está llena de contradicciones; quiere ser observada pero al mismo tiempo quiere ser algo más que el prototipo de símbolo sexual para complacer a los hombres. Humaniza a Marilyn Monroe y la separa perfectamente de la mujer, de la Norma Jane que vive dentro y que en medio de la fama no encuentra el amor en nadie.

A puertas de la vida real esconde su cara y observa el comportamiento de los hombres, se deja llevar porque entiende dolorosamente bien que no tiene más opción por que es la selección natural. Se creó a sí misma o dejó que la crearan, que tomara forma la mujer del espejo que era mucho mejor que ella en lo social y en lo sexual y así dejó de ser la niña que quería ser princesa para convertirse en la mujer icono sexual y fantasía rubia en la mente de los hombres que se adueñaron de su imagen. Pasó su vida adormeciendo entre fármacos a Norma Jane y dando vida a Marilyn Monroe entre fotógrafos. Esperando la muerte que andaba en bicicleta de calle en calle.

8 /10/ 2019 Mudanza

Siempre me ha parecido extraño el sentimentalismo que algunas personas crean alrededor de las memorias que traen los lugares, hoy lo entiendo, mi infancia se construyó en estas paredes, en el barro y el césped del patio, pero no se queda aquí, se va conmigo, en mi maleta y en mis recuerdos.

Ya no me gusta sentarme en los limites verdes del patio de mi casa, ese universo entero que perdía grandeza a medida que yo misma iba creciendo, que aún sirve de pasillo para los olores del ajo y la cebolla al medio día que salían de a poquito por la ventanita que conecta con la cocina.  Pero lo más importante atraviesa el patio justo por el medio, el tronco gigante de un árbol viejo de aguacates que ahora levanta cansado sus ramas y cosecha cuando se le da la gana.

Un pasillo atraviesa la casa, pasa por uno, dos, tres, cuatro, cinco habitaciones; la mía, desprende un halo de descanso que dejó mi bisabuela y que me cobija cada noche. Aunque habitamos personas bastantes cálidas, hay una corriente de aire frío que recorre el lugar, pero nunca se va. Por eso es evidente el contraste entre el clima fresco de la zona y el calor que golpea el pavimento de la calle, esa calle vieja, más que por la construcción por la gente que la recorre a diario.

Ahora me acuerdo cuando jugaba con niños y de repente me veo rodeada de ancianos, personas que me vieron crecer y poco a poco me dicen adiós.

Aunque hablo de un barrio pequeño, no tenemos que envidiarle a cualquier otro barrio de la ciudad, tenemos nuestra propia tienda de la esquina, una panadería y hasta fritanga, el mejor olor que identifica los fines de semana, porque el resto de la semana el único olor que nos acompaña es el de la madera de la fábrica de muebles.

Por ahora el recuerdo de las peleas entre la mujer borracha y su esposo los fines de semana y las ocurrencias de la mujer anciana con alzheimer cuyo hijo no soporta; el ruidoso caer de la lluvia, las peleas constantes de mis perros con los gatos del vecino y hasta el golpeteo del martillo a la madrugada proveniente de la fábrica de muebles van a ser parte del compendio de recuerdos en mi cabeza que no va a dejar de darle gracias a este lugar que hoy llamo mi hogar.